Esta tarde, en nuestro congreso de los diputados, la comisión de cultura (las minúsculas no son un error) decidía que la SGAE debe seguir cobrando derechos de autor en los actos benéficos, en los que los propios autores y artistas no cobran.
Para mi esto es un sinsentido, así que he ido a ver que decía Mr Teddy Bautista, para ver si lo entendía. Su propuesta era la siguiente: por qué no piden también la exención del IVA, o que no se pague el local, la seguridad o los técnicos de sonido. Ahora, de nuevo, lo entiendo todo. La respuesta a las dudas de este señor de guante blanco es simple: porque esa gente es parte de la organización, no es el espectáculo en sí. Si bien, puedes organizarlo con voluntarios y de esta forma no cobrar, es tan simple como organizarlo así (si puedes). Para conseguir que un artista no cobre es tan simple como hablar con él y que le parezca bien. De la misma manera puedes actuar con la organización.
Lo que ocurre y lo que no entienden en las SGAEs es que un artista toca primero por hacer sentir a los demás lo que él siente y si es capaz de transmitírselo al público, este aplaude. Es una comunión perfecta entre personas. Es lo que se busca en un concierto. Esto, evidentemente, no ocurre con la organización: por regla general, no sientes nada cuando el segureta de la puerta te corta un trocito de entrada al pasar. Simplemente, la organización es algo necesario para que esa comunión entre artista y público exista. Y eso, esa sensación, ese sentimiento o ese conocimiento que adquiere con placer el público del artista, es lo que permite que esté dispuesto a pagar por ello. No al revés. Y esta idea es extrapolable al formato: lo importante no es el trozo de plástico, lo importante es el contenido. Lo demás es simplemente algo necesario entre lo que se busca: transmitir la música, hacer sentir. Y por supuesto, el sistema no es el que da valor.
De modo que un artista no cobra por tocar sus canciones deliberadamente y resulta que viene nosequien a cobrar por lo derechos de autor, eso en mi pueblo tiene un nombre: es una vergüenza (por no poner algo más fuerte). Un niño de 5 años entiende esto: el autor es el dueño de su obra y si decide no cobrar por interpretar sus obras, no cobra, ni él, ni su mujer, ni sus hijos. ¿Acaso no es el autor el que licencia con CopyRight su obra? Es que lo que se pretende, es que alguien externo a la creación y la obra, tenga derecho sobre la obra creada. Y eso es una barbaridad: si en un terreno mío, planto tomates, y tú me coges uno sin más, me lo estás robando. Así de claro. Evidentemente, otra cuestión sería si las canciones no son del artista.
Muchos todavía no se han dado cuenta que lo que deben defender es el contenido, no el trozo de plástico. Antaño los trozos de plástico costaban mucho dinero, hoy esto ha cambiado, propiciando dos realidades: que los trozos de plástico están condenados a la extinción y que el sistema ha cambiado, la defensa hay que hacerla propiciando todo lo contrario que antaño.
Y una vez dicho todo esto, vovlamos al tema que nos ocupaba: ¿Por qué el Parlamento considera que las SGAEs deben cobrar en conciertos benéficos? Yo hasta ahora solo veo una razón por la qu€ tom€n d€cisione$ a$í.
Sí, es un tanto simplista, sin fundamentos claros, sin datos, lo se, pero si alguien tiene información o ideas al respecto que la muestre, estaré encantado de rectificar. Y ya de paso, que me expliquen por qué pago un canon por comprar un cd, si lo uso como frisbee (aunque vuelan muy mal, la verdad).